Posiblemente la mejor actualización que le podemos hacer ahora mismo a un PC que no sea muy antiguo sea instalar un SSD (disco duro de estado sólido) como disco de arranque. Hay mucha gente que sigue sin conocer las ventajas y que se asusta ante el elevado precio por giga comparado con los discos duros tradicionales, pero no tienen en cuenta que la finalidad de este tipo de dispositivos no es el almacenamiento de datos, sino acelerar el funcionamiento general del sistema.
¿Qué es un SSD (disco duro de estado sólido)?
Básicamente es un disco duro hecho con memoria parecida a la que usa nuestro ordenador, nuestra tarjeta gráfica o nuestro móvil. No se basa en componentes mecánicos, como el disco duro tradicional, sino que es puramente electrónico.
La principal ventaja es la velocidad de acceso, muchísimo más rápida, y la de transferencia, bastante más rápida también. Además al no disponer de partes móviles es completamente silencioso y no se calienta tanto.
Por contra, la capacidad es muy limitada y el precio por gigabyte alto, además de tener una esperanza de vida limitada (suficiente en cualquier caso: lo más probable es que esté muy obsoleto para cuando empiece a dar muestras de agotarse).
Utilizar un SSD en nuestro sistema hará que el tiempo de arranque disminuya mucho (a la mitad o menos), y hará que el sistema responda mejor en general: esos famosos momentos en que el disco duro “se pone a rascar”, el sistema deja de responder y todo se ralentiza pasarán a la historia.
¿Qué SSD comprar?
Ahora mismo hay tres grandes “players” en el sector: los SSD con controladora Sandforce como los OCZ (muchas otras marcas usan esta controladora, aunque OCZ tiene un acuerdo preferente con Sandforce), los Samsung y los Crucial M4. Tanto OCZ como Crucial han tenido algunos problemas con sus productos, aunque en la mayoría de los casos se solucionan actualizando el firmware (una operación que puede resultar complicada para usuarios sin conocimientos).
La primera pregunta que nos tenemos que hacer es qué capacidad queremos: con 60/64 Gb, la capacidad mínima recomendable, tendremos suficiente para el sistema operativo y las principales aplicaciones. Si queremos incluir también algunos juegos y más aplicaciones (que cargarán más rápido si las instalamos en el SSD) recomendamos una unidad de 120/128 Gb.
SSD básico Crucial M4 64 Gbg(19981076)a(2055938))
Si queremos comprar un SSD barato no debemos dudar, esta es la mejor opción. Rápido aunque algo justo de espacio.
NOTA: es recomendable actualizar su firmware.
Precio: aprox. 102€
SSD con más espacio OCZ Agility3 120 Gbg(19981076)a(2055938))
La mejor relación calidad/precio. No es tan rápido como el M4 o el Samsung 830, pero por poco y a cambio nos ofrece un mejor precio.
Precio: aprox. 149€
El mejor SSD actual Samsung 830 128 Gbg(19981076)a(2055938))
El mejor SSD de su generación. Algo más caro que sus oponentes, pero si queremos disfrutar de la última tecnología hay que pagarlo.
Precio: aprox. 190€
Consejos para optimizar el SSD
Aunque en teoría utilizar un SSD es tan simple como montarlo, instalar sobre él nuestro sistema operativo y aplicaciones, y empezar a trabajar, en la práctica hay una gran cantidad de posibilidades de optimización. No hace falta llevar a cabo todas para tener una buena experiencia con nuestro SSD, pero por si acaso recomendamos visitar el siguiente artículo que nos indican las principales optimizaciones: Optimizando sistema para SSD





